Signos del Síndrome del Cuidador

En el Día Mundial de la Salud Mental queremos concientizar respecto de una condición poco conocida entre las familias que tienen afectados por enfermedades genéticas que generan dependencia. La situación de salud de un miembro de la familia y el compromiso de su autonomía personal, habitualmente va asociado a surgir de algún familiar que se hace cargo en mayor medida de la persona, al que denominamos “cuidador principal”, generalmente la madre.


La enfermedad llega y rompe los planes previstos, tanto de la persona afectada como de sus seres queridos más próximos. La situación se convierte en un estado habitual para la familia, el entorno social de la persona, y para el propio cuidador familiar. Es a partir de aquí que la vida del cuidador cambia como consecuencia de la demanda de adaptación requerida, convirtiéndose en una experiencia prolongada que exige reorganizar la vida familiar, laboral y social en función de las consecuencias derivadas de la enfermedad.


El síndrome de sobrecarga del cuidador o cuidador “quemado” se caracteriza por ser un estado de agotamiento emocional, estrés y cansancio significativo que afecta a cuidadores de personas con algún grado de dependencia.


¿Cuáles son los signos?


La presencia de algunos de estos síntomas en un cuidador puede ser indicio de sobrecarga:

  • Cansancio persistente.

  • Problemas de sueño.

  • Disminución o abandono de las aficiones.

  • Desinterés por vivir nuevas experiencias.

  • Elevada irritabilidad.

  • Dolores o molestias sin tener ningún problema de salud aparente.

  • Aislamiento social.

  • Consumo de ansiolíticos y/o antidepresivos.

  • Niveles de estrés y/o ansiedad elevados.


¿Qué es importante para prevenirlo?


Para prevenir y paliar la sobrecarga, los cuidadores han de entender que es importante:

  • Conocer bien la enfermedad y su evolución.

  • Comprender sus síntomas y los cambios de conducta que generan en la persona afectada.

  • Reconocer y saber gestionar las propias emociones y sentimientos.

  • Pedir ayuda cuando se necesita.

  • Recuperar la propia identidad, más allá del rol de cuidador.

  • Buscar espacios para uno mismo.

  • Aprender a relajarse.

  • Ser positivos e intentar aliarse con el humor.


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